| El propietario del Grupo Siro,
Juan Manuel González Serna, ya cuenta con
el anhelado respaldo de los trabajadores de Fontaneda
a su proyecto para la fábrica de Aguilar,
un apoyo que ha resultado costoso. A pesar de que
el empresario que ha decidido adquirir la fábrica
de galletas a la multinacional United Biscuits y
su esposa y consejera del grupo Siro, Lucía
Urbán, fueran recibidos ayer en Aguilar entre
aplausos, los sindicatos necesitaron una asamblea
de tres horas cargada de tensión para arrancar
un respaldo mayoritario hacia el proyecto.
El encuentro que en primer lugar González
Serna mantuvo con los trabajadores estuvo dominado
por la ilusión y la tranquilidad que el
propietario de Siro quiso trasladar a los empleados
de Fontaneda en el proyecto que tiene para la
fábrica, que se llamará Horno de
Galletas de Aguilar desde el 1 de enero.
El planteamiento del proyecto, que se resume
en el mantenimiento de los 212 empleos que actualmente
tiene la fábrica y en una inversión
en la planta durante un periodo de dos años
de 25 millones de euros (más de 4.000 millones
de pesetas), de los que la Junta les subvencionará
el 50%. El proyecto también contempla,
según explicó ayer González
Serna a los trabajadores, una producción
anual de varios miles de toneladas durante tres
años por encargo de United Biscuits, la
multinacional vendedora y propietaria de la marca
Fontaneda.
Las explicaciones de González Serna suscitaron
algunas dudas entre los trabajadores, fundamentalmente
respecto a la situación que se creará
al producir para Fontaneda bajo la seña
de identidad de Siro.
Las discrepancias se suscitaron una vez finalizado
el encuentro con Juan Manuel González Serna
-también despedido con aplausos-, cuando
trabajadores y representantes sindicales se quedaron
solos. Los sindicatos UGT y CCOO impusieron una
votación para que los trabajadores refrendaran
el proyecto de Siro, decisión que fue cuestionada
por un grupo de trabajadores contrario a un pronunciamiento
tan inmediato. No obstante, la votación
a mano alzada se saldó con un claro y mayoritario
respaldo hacia el proyecto del propietario de
Siro para la fábrica de Fontaneda, cuya
gestión asumirá el 1 de enero de
2003.
Respecto a las discrepancias surgidas durante
una asamblea que se prolongó más
de tres horas y plagada de enfrentamientos verbales,
el secretario regional de Acción Sindical
de Comisiones Obreras, Vicente Andrés,
señaló que "es lógico
que en un conflicto que ha durado siete meses
haya tensión". No obstante, Andrés
destacó que la venta a Siro "se trata
de una gran victoria porque el proyecto asegura
el mantenimiento neto del empleo". Vicente
Andrés calificó a los opositores
al proyecto como "románticos"
al defender aún el lema 'Fontaneda es de
Aguilar', "que es lo que todos hemos perseguido,
pero que ya ha perdido sentido porque no tiene
salida", indicó el secretario regional
de Acción Sindical de CCOO.
Por su parte, el secretario de Acción
Sindical de la UGT de Castilla y León,
Mariano Carranza, subrayó que la propuesta
de Siro "es un gran proyecto porque asegura
el mantenimiento de los puestos de trabajo y porque
conlleva una importante inversión".
Asistentes a la asamblea de trabajadores aseguraron
que el encuentro no deparó en la preocupación
que Gullón, la otra galletera de Aguilar,
tiene por su futuro ahora que Siro refuerza su
potencial con la compra de Fontaneda. "Aguilar
siempre ha tenido dos industrias galleteras y
seguirá siendo un pueblo característico
del sector y la compra de Fontaneda por el grupo
Siro no tiene que ser algo negativo que deba preocupar
a Gullón", destacó Vicente
Andrés.
El secretario provincial de UGT en Palencia, Javier
Donis, coincidió en destacar a la agencia
Efe que el proyecto de Siro no perjudicará
a Gullón.
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